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lunes, 23 de septiembre de 2013

~No será solo un juego~ /Capítulo 26/

  Lo primero que pudo ver venir Ethan nada más abrir los ojos, fue mi mano estampándose en su cara. Se llevó una mano a la mejilla e hizo un gesto de dolor. Sus ojos miraron los míos buscando alguna respuesta. Le miré con desprecio y la verdad es que ni yo misma llegaba a entender el por qué me comportaba así. Algo me hizo cambiar el gesto y mi cara pasó a tener un estado de confusión. Me llevé ambas manos a la cabeza y las deslicé hacia atrás para apartar el pelo de la cara. Estaba nerviosa y no sabía como reaccionar. Miré a Ethan de nuevo y con una mirada suplicando como una disculpa, giré sobre mis talones y empecé a caminar de nuevo. Esta vez no se escuchó mi nombre, ni ningún brazo impidió mi camino.
  Cuando llegué a casa ni siquiera quise mirar si mi tío estaba por allí o no. Subí las escaleras, no tenía hambre, no tenía ganas de nada. Cuando entré en mi habitación, encontré un nuevo sobre azul, este tenía un corazón en el cierre, lo miré extrañada. Me apresuré a cogerlo y me senté en la cama. Abrí el sobre y como siempre, la nota que había dentro, era de color azul también. Suspiré profundamente y desdoblé la nota.
  Alison, no tengo mucho tiempo ni fuerzas para poder escribir y hacerte llegar esto. Si por fin has conseguido ver el color azul del sobre y el corazón del cierre, es por que ya puedes hacerte una idea de quien soy. Todas las cartas han sido iguales hasta ahora, pero no te escribo por eso. Quiero que sepas que estoy bien ... Cuídate y sigue siendo tan fuerte y valiente como lo eres ahora. No dejes que te manipulen Alison, tu eres más fuerte que ellos. Intentaré seguir haciendo esto. Te amo princesa.
 Leí y noté un pequeño frío por mis mejillas. Por algo que aun no llego a entender del todo, me acerqué la nota y la olí, noté ese olor característico de alguien especial, de alguien que solía estar siempre conmigo ... de Matt. Me hice una pequeña bola, tenía miedo, me sentía realmente sola.
 No tenía ni idea de que hacer, todo se me estaba yendo de las manos y si antes no entendía nada, ahora mucho menos. Tenía unas ganas enormes de desaparecer o de entenderlo todo de una vez, pero a este paso, veía más probable la primera opción. Seguí yendo a clases, quizá para olvidarme un poco de todo lo raro que estaba pasando y seguir una rutina.
 Hacía al menos una semana que no veía a Ethan. ¿ Se habría marchado ? ¿ Estaría enfadado conmigo ? ... No sabía que podía pasar con él, puede que simplemente estuviese malo y por eso no salía. Las horas de clase se me hacían inmensamente largas, apenas escuchaba a los profesores, mi mente se mantenía en un mundo totalmente diferente en el que estaba mi cuerpo. En un par de semanas más, tendríamos vacaciones y quizá pudiera relajarme un poco en ellas.
 El timbre de salida sonó, hice un leve movimiento con la cabeza al notar como alguien chasqueaba los dedos justo delante de mi cara. Busqué los ojos de esa persona, y resultó ser el profesor.
 - Parece ser que sus pensamientos son más importantes que mis explicaciones señorita Alison - Me miraba a los ojos esperando cualquier escusa por mi parte.
 - Siento mucho no haber estado pendiente en clase señor Adam - No bajé la mirada de sus ojos, sabía que lo había hecho mal, que a él le molestaba que no le escuchasen como a cualquier otra persona.
 - Veo que no has usado ninguna escusa como hubiera echo cualquier otro alumno - sus brazos estaban cruzados y su mirada aun seguía clavada en mi.
 Negué con la cabeza arrepentida.
 - Puede salir señorita Alison ... - desdobló ambos brazos y con el dedo hizo alzado, hizo una pausa antes de irse a su mesa - que sea la última vez por favor.
 Asentí y recogí mis cosas. Me despedí de él antes de salir de clase. No tenía muchas ganas de llegar a casa, así que cogí un camino totalmente distinto. No conocía muy bien aquella parte del pueblo a decir verdad, las calles eran antiguas y todo parecía estar desierto. Miré a ambos lados de la calle, no había ni un alma, nadie.
 Tras estar un rato caminando por aquel desierto lugar, que parecía otro sitio totalmente distinto que aquel pequeño pueblo, vi a alguien sentado en una especie de silla, era bastante vieja y parecía que iba a romperse en cualquier momento. Algo me hizo clavar la mirada en aquella persona que por ahora estaba bastante lejos a decir verdad. Su rostro estaba demacrado; mostraba una gran cicatriz desde la frente, pasando por su ojo izquierdo, hasta el pómulo. Hice un gesto de asco, pero lo disimulé lo mejor que pude.
 Seguí caminando hacia aquel hombre, con la intención de solo pasar por su lado. Noté un pequeño escalofrío al pasar cerca de él y agarré con fuerza ambos tirantes de la mochila. Mantuve la mirada fija en el frente y me moví rápidamente, caminé todo lo rápido que pude, sin llegar a correr.
 Abrí los ojos con dificultad, poco a poco, parecían pesar como nunca. Me dolía la mejilla derecha y la cabeza, no estaba segura de cuanto, pero era más que demasiado. Llevé una mano a la zona que me dolía, me costó un poco, pero logré hacerlo. Al mirar mis dedos pude ver como se habían ensuciado de un color escarlata, ahora entendía porque me dolía tanto. Busque a mi alrededor con la mirada, me encontraba tirada sobre algo duro, sobre el frío suelo.

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